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Primera impresión: BMW 128i Convertible
Te guste o no, el convertible 128i es una de esas obras maestras elaboradas por los magos de la factoría de Munich. Definitivamente, se trata de un BMW, descrito como la reencarnación del legendario modelo del 2002. Pero el 128i no tiene nada que ver con su predecesor. No obstante, sí encontramos algunas reminiscencias del modelo E30, representativo de los yuppies de los años 80, y lo podemos encontrar por cerca de $44,000 con los paquetes Cold Weather, Sport y Premium. Más pesado (alrededor de 3,500 libras) y mejor equipado que sus predecesores, el 1 puede encajar entre los "pura raza" para los conductores más puristas.
El tamaño es otro de los aspectos más aprovechados en este modelo, no así en el modelo del 2002. Los paneles laterales realizan una forma curva con una mayor sensación de amplitud y los controles principales están accesibles con el más mínimo movimiento, teniendo un espacio muy confortable. Los pasajeros de los asientos traseros disponen de un espacio más que suficiente para ir cómodamente sentados sin necesidad alguna de ir forzadamente encogidos en un mínimo espacio. El motor de seis cilindros en línea supone una revolución propia de BMW. El coche se transforma en una extensión del propio conductor, con detalles de buen gusto como el volante cubierto de piel o la transmisión automática Steptronic, que envía la potencia a las ruedas traseras desde el motor de 3.0 litros que denota la nomenclatura del modelo y que proporciona un total de 230 CV con un perfecto balance. Muy similar al 135, versión con doble turbo que libera 300 CV con el que comparte motor.
Las molestias son menores, centrándose sobre todo a nivel de controles propios que el conductor debe manejar en momentos determinados. Estos controles son en ocasiones confusos. Buen ejemplo de ello es el tedioso sistema de audio que, aunque disponible con entrada auxiliar y puerto USB, los pasos para su manejo más básico son demasiado enrevesados, como puede ser el hecho de tener que realizar la sintonización manual en varios pasos. Otro buen ejemplo de ello puede ser el sistema de control de crucero, ubicada en la parte baja del cuadro tras la parte izquierda del volante. El iDrive se encuentra disponible también en este modelo.
La visibilidad también es un pequeño problema en un convertible que nos permite plena visibilidad sin la capota. Ahora bien, con ella nos encontramos con muy poca visibilidad en la parte trasera del vehículo, en parte por la diminuta ventanilla y los pilares C.
El precio es lo que está asfixiando a todos, y el coche que está un poco por encima de los $43,000, es una verdadera fortuna. El material extra tales como Bluetooth, BMW Assist, los faros HID, volante deportivo, incluso los paquetes automático y premium, nada de esto sería necesario para disfrutar del sublime chasis y del ronroneo de su motor. Un serie 1 bien equipado puede resultar por un precio cercano a los $30,000. Muchos dirían "por esos $40,000, puedes comprar un serie 3." Cierto, y la serie 3 es un coupe de bonito diseño. Incluso el Z4 se mueve en el mismo margen de precios, pero después de conducir el 128i, los serie 3 resultarían de un tamaño demasiado grande y el Z4 carece de los ocasionales asientos traseros. El 128i es realmente del tamaño adecuado, y lo distingue frente a los serie 3, algo que encontramos encantador y motivo de deseo entre otras cualidades.
Fuente: Autoblog
Artículo en inglés
Fotos Copyright ©2008 Dan Roth / Weblogs, Inc.
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